El fuego empieza a prender en la chimenea... ya se nota el calor. Para encenderlo, primero lo "menuíllo" que me decía mi abuela.En la cocina, mi madre canta una copla del disco de mi abuelo, que se oye de fondo. Suena muy bien.
Mientras, mi padre remueve las migas... para que no se peguen. Cada vez que pasas por la cocina tienes derecho a probarlas un poco.
Sigue colgada en la pared la inscripción "La mare és el sol de la llar", y ahí seguirá por muchos años más. De pequeña no conseguía entenderla.
Hoy sí que es un auténtico homenaje. Y yo me siento bién, cálida, acogida, en mi hogar...
...Dulce hogar...
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