
"La opresión es tan pandémica -tan común en tu cuerpo, tus amigos y tu entorno- que tú y la gente que te rodea podéis llegar a considerar este molesto estado mental como algo normal. Tomar tranquilizantes, recurrir a las drogas o a la bebida puede ser tu única opción para suavizar algunas de estas tensiones. Un comportamiento de este tipo ayuda, aun sin querer, a mantener el actual status quo de la opresión del mundo.
En todas las culturas existen muchas personas profundamente marcadas por la opresión. Si eres miembro de un grupo marginado puedes agotar todas tus energías enfrentándote a tu dolor personal y luchando no sólo contra corriente dominante, sino también contra los miembros de tu propio grupo, que no son conscientes de los efectos de la opresión. Si tratas de ignorar las tensiones internas y externas, te puedes convertir en un adicto a la comida, al trabajo o al sexo, o desarrollar úlceras, sufrir estrés y debilitar tu sistema inmunológico, etc.
Si perteneces a un grupo minoritario, puedes llegar a experimentar tanta opresión para que te conformes y aceptes la situación, presión que provendrá tanto de tu grupo contracultural como de la mayoría, que para evitarla es posible que acabes encerrado en el rol de ciudadano pacífico y tranquilo.
Si, por el contrario, perteneces a la mayoría, una importante parte de ti está tan reprimida por la propia cultura que te puedes sentir invisible y con muy poca energía para ayudar a nadie."
Sentados en el fuego. Cómo transformar grandes grupos mediante el conflicto y la diversidad.Arnold Mindell.