Que difícil es arriesgarte a perder algo sin tener nada,
pensando que ese algo no es lo suficiente bueno para tí.
Quedarte con el nada, o más bien dicho,
quedarte con la valoración de una misma,
con la apuesta firme y segura por tí,
sin nada, con los bolsillos vacíos,
pero el corazón lleno de orgullo.
Apuesto por mí y por aquello que creo justo,
un sueño, que no se toca, pero que tengo posibilidades de tocarlo.
Me doy una oportunidad, me doy un aliento de posibilidades,
un anhelo de mejorar y conseguir.
Idealista? quizá si...
pero es que no concibo mi vida sin deseos.