
En el rincón cálido, entre el sofá y la mesita, se esconde mi ilusión. El agujero que siento donde tengo el ombligo se me llena de estrellas y mis pupilas reflejan lágrimas de luna.
Pero me miro al espejo y descubro que en la comisura de los labios tengo restos de ternura... que alguien me regaló y olvidé limpiar.
Encontré un collar antiguo, hecho de momentos de colores, que hoy me pega con la canción que bailo.
Y me encuentro abrazada a mi soledad, deseando que un trozo de papel se la lleve. Pero cómo se la va a llevar si la sigo escribiendo cada dia?
Los minutos se alargan y mi pelo huele a lluvia. Las gotas que cayeron ayer las he recogido en una caja redonda, para cuando quiera volver a sentir.
El cascabel que suena de fondo en mi corazón me hace despertar y recordarme que tengo que seguir abrazando.
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