martes, 2 de octubre de 2007

Digo, dices, dice...


Las palabras se pueden convertir en puñales que hieren,
según el rato que dediquemos a encontrar las adecuadas y, sobretodo,
el esfuerzo que dediquemos a ponernos en el lugar de la otra persona.
En ocasiones es imposible verbalizar cómo pensamos y qué sentimos.
La comunicación se convierte en una de las principales virtudes y uno de los más grandes conflictos entre personas.
Con 4 palabras puedes destruir una relación de años... y también la puedes construir. A veces complicamos nuestros mensajes con letras que no son necesarias.
Todo para intentar explicarnos.

2 comentarios:

Dr. Jorge dijo...

las palabras son inofensivas si fluyen des del corazón... inofensivas porque sólo entonces somos realmente inmunes a sus consecuencias, buenas o malas, que más da, quién lo dice...

Martuki dijo...

la intencionalidad de las palabras en muchas ocasiones no corresponde con la receptividad del que la recibe...
me suena esta conversacion...